Cierro los ojos y aun así puedo ver las pancartas exhortando a la no violencia, repudiando el machismo, veo flores, lazos violetas, mujeres con vestidos violetas, propaganda sobre abuso, relaciones tóxicas, violencia de género  etc. Pienso, hoy es la conmemoración del  “Día de la mujer”. Miro a mis compañeras un poco irreverentes, murmurando  “hoy se manifiestan por la igualdad y los derechos de la mujer.” El día continua, recibo flores y felicitaciones por ser mujer. 

No quiero pasar otro 8 de marzo recordando solamente los roles de la mujer en la sociedad, cultura y política, ni recibiendo mensajes “la mujer divina creación…” . No creo que la sociedad actual esté totalmente de acuerdo con ese planteamiento y más cuando entre nosotras las mujeres hay muchas disculpas por pedir. Por eso he decidido re apropiarme del 8 de marzo.

Claro que es importante recordar a mujeres célebres, hablar de temas de interés y opinión en el mundo femenino. Pero hoy yo quiero celebrar este día hablándoles del amor propio, suena muy lindo pero ha sido la tarea más ardua para nosotras las mujeres. Las invito a detenerse por un minuto y reflexionar en aquellos errores que hemos cometido con nosotras mismas. Sé muy bien que teorizar sobre este tema es muy difícil, pero sé que juntas en nuestra maravillosa diversidad podemos construir un mundo más equitativo y justo.

Para eso hay que entender que somos especiales porque somos seres humanos. Por tanto, hay que despedirse de las etiquetas y estereotipos (dile adiós a la gorda, la flaca, la malfollada, la negra). El primer paso está en la aceptación de quienes somos y como somos, despídete de los complejos. Entendiendo esto podemos decir basta a lo establecido por la sociedad. Basta de sentirte menos mujer porque un hombre no quiere una relación sentimental o sexual contigo. Tu vida no pierde validez porque estés soltera: el amor de pareja no es imprescindible, el amor propio sí. Basta de criar machos y princesas, de separar colores, ropa y juguetes. No podemos luchar contra el machismo si nosotras mismas lo promovemos en nuestros hogares. Basta de hacer de la sexualidad femenina un tabú o castigo. Una mujer no debe ser valorada por tener o no tener himen; tenemos muchas cualidades de mayor peso. Basta ya de la competencia entre nosotras, de ser implacable con tus amigas y perdonarle todo a el hombre que tanto te daña. Basta de matarnos entre nosotras, porque el verdadero enemigo está afuera.

Las invito a construir espacios con otras mujeres, a trabajar en nuestras debilidades, a educarnos, a escuchar los miedos y experiencias de nuestras compañeras. Las invito a destruir el pensamiento de “todos los hombres son iguales”. Las invito a mejorar las relaciones con las demás mujeres, no somos enemigas, somos sobrevivientes; solo hace falta mirar al pasado.

Este 8 de marzo no quiero flores, ni mensajes edénicos, quiero que luches junto a mí por el apoderamiento femenino y por un mundo más justo. Hoy reconstruye la idea de quererte a ti misma. Juntas venceremos.

Por: Kristal M. Rivera